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PANORAMA | A PESAR DE LAS NEGOCIACIONES CON EL GOBIERNO, CONTINÚAN LAS PROTESTAS Y TOMAS DE CENTROS EDUCATIVOS

Cuatro meses de defensa de la educación

 

La lucha de los estudiantes por una educación pública, gratuita y de calidad ha incendiado Chile y ha activado la resistencia al modelo neoliberal.

NATALIA CATALINA SÁNCHEZ MELLA / VALPARAÍSO (CHILE)

Van a cumplirse los primeros cuatro meses de las movilizaciones estudiantiles en Chile. Una educación pública, gratuita, equitativa y de calidad es la consigna que ha empujado a los estudiantes a tomar sus colegios y universidades durante este tiempo y a sacar a cientos de miles de personas a las calles en cada manifestación.

El país del cono sur posee los más altos índices de desigualdad en la distribución de la riqueza y su sistema educativo es de los más privatizados del mundo.

El año 2011 será recordado en Chi – le como el año del estallido social, porque la movilización estudiantil que han levantado los jóvenes de todo el país se ha convertido en una demanda social. El ingenio, la creatividad y la fuerte convicción de los estudiantes de que este año no aceptarán migajas y llegarán movilizados hasta las últimas consecuencias tiene al país sumido en el debate.

Estudiantes menores de edad en huelga de hambre desde hace más de dos meses, manifestaciones familiares con un millón de personas –en un país con 17 millones de población–, cacerolazos masivos y marchas que suman cientos de miles de personas entre todas las ciudades.

También hazañas como caminar desde Santiago al Congreso en Val – paraíso –120 kilómetros– o correr 1.800 horas alrededor del Palacio de la Moneda –cifra que representa la cantidad de millones de dólares que hacen falta para financiar un año de educación gratuita–, intervenciones urbanas de música y danza, así como cortes de calle y barricadas han sido la tónica en esta movilización.

La negociación del Gobierno

El Gobierno encabezado por Sebas – tián Piñera ha planteado una serie de propuestas en las que no se han recogido las principales demandas estudiantiles.

Pese a que ambas partes se declaran abiertas al diálogo, el ministro de Educación, Felipe Bulnes, rechazó las cuatro garantías mínimas que los estudiantes pedían como condicionante para iniciar una mesa de trabajo. Estas garantías consistían en postergar el plazo estipulado para la renovación de becas y créditos estatales –proceso que está estancado debido a la paralización indefinida de las clases–, y suspender la tramitación en el Parla – mento de los proyectos de ley relacionados con créditos en educación superior. La tercera condición buscaba garantizar la transparencia del proceso y, por último, los estudiantes exigían que se cancelara la entrega de recursos estatales a instituciones que se lucran con la educación, pese a que está prohibido por ley.

Ante la negativa del Ejecutivo, los estudiantes anunciaron nuevas movilizaciones masivas. El 22 de septiembre se reunieron en Santiago 180.000 personas, movilización a la que se adhirieron también los trabajadores del cobre. Las manifestaciones se replicaron por todo el país.

La dura represión policial

La represión policial ha sido la estrategia del Gobierno ante este panorama. En días de paro nacional y movilización, como el 4, el 9, el 24 y el 25 de agosto, las ciudades han amanecido sitiadas por la policía, y la agresión a civiles ya cobró su primera víctima mortal. Se trata de Manuel Gutiérrez, un joven de 16 años que fue impactado en el pecho por una bala de Carabineros.

Chile es uno de los países con mayor inequidad en la distribución de la riqueza, y la privatización de su educación es de las más amplias del mundo. En el país sudamericano no existe educación superior pública, pues el Estado aporta menos del 15% de la financiación total a las pocas universidades estatales que sobreviven. Según la misma OCDE, para considerar que una institución es pública debe recibir al menos el 20% de su financiación del Estado.

Ante este panorama, la financiación de la educación proviene de los bolsillos de cada familia, que ante el alto costo de las universidades, sólo puede optar por el endeudamiento.

Desde 2005, con el Gobierno socialista de Ricardo Lagos, se aprobó la creación del Crédito con Aval del Estado (CAE), un sistema de crédito bancario por el que el Estado asume el rol de avalista, por lo que hay menos requisitos para acceder a él. Tras seis años de vigencia de CAE, el resultado ha sido una generación completa de jóvenes que a los 25 años ya tienen deudas de unos 15.000 euros de media.

Los pingüinos 2.0

Las movilizaciones de 2006 se conocieron como “La Revolución de los pingüinos”. Esta denominación tiene su razón de ser en el uniforme de los alumnos de los liceos. Fue bautizada como revolución por el fuerte movimiento estudiantil que levantaron los estudiantes secundarios, quienes exigían el fin de las leyes de educación instauradas en la dictadura de Pinochet. Ese año comenzó la mayor revuelta que Chile vivía desde la transición a la democracia en los ‘90, sin embargo, la salida del conflicto que ofreció la socialista Michelle Bachelet fue una mesa de trabajo que generó una nueva ley de educación, pero sin cambios sustanciales. Con ese aprendizaje, el movimiento de 2011 ha planteado que toda negociación con el Gobierno lo harán movilizados, sin bajar las tomas ni los paros.

El Gobierno de Piñera, el primero de derechas desde el derrocamiento de la dictadura de Pinochet, ha propuesto dos acuerdos para modificar el sistema educacional, no obstante, los estudiantes han considerado que ambas propuestas deso – yen sus demandas, y lo han expresado saliendo a las calles con aún más fuerza y masividad. Pese a las amenazas de perder los beneficios estatales, pese a la preocupación de las familias respecto a la incertidumbre del año escolar, y pese al hambre, el frío y el cansancio que implica mantener las muchas tomas de colegios y universidades durante meses, la convicción de los jóvenes sigue en alto con lienzos que versan consignas como “perder un año para ganar una vida, no nos bajamos hasta la educación gratuita”.

 

Publicado en Periódico Diagonal, Madrid.

OCUPACIONES EN TODAS LAS FACULTADES Y COLEGIOS DE CHILE POR UNA REFORMA DEL SISTEMA EDUCATIVO

Estudiantes chilenos toman la universidad

 

El movimiento estudiantil agudiza su protesta ocupando pacíficamente universidades y colegios, muchos otros se encuentran en paro indefinido desde hace semanas. Los estudiantes rechazan los altos niveles de privatización, el lucro en la educación, y el financiamiento universitario a través de créditos bancarios.
NATALIA SÁNCHEZ MELLA / SANTIAGO DE CHILE
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Encierro de estudiantes en Chile. Foto: David Von Blohn.

La Casa Central de la Universidad de Chile fue ocupada ayer por cerca de 500 estudiantes que venían de una manifestación pacíficapor las calles de la capital. La sede de la casa de estudios es estratégica por su céntrica ubicación, a sólo algunos metros del palacio de gobierno. Las acciones de ocupación se enmarcan en una serie de protestas masivas que se han realizado a lo largo del año por el movimiento estudiantil con decenas de miles de asistentes en ciudades como Santiago, Valparaíso y Concepción.

Las paralizaciones llevan más de una semana, y en algunos casos, como en la Universidad de La Serena, ya cumplen un mes en toma. Los estudiantes de liceos y universidades en toma transmiten en vivo desde las redes sociales para romper el silencio de los medios de comunicación con sus demandas, y a la vez demostrar que sus ocupaciones son organizadas y pacíficas.

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Pancartas en la univerdsidad de Chile. Foto: David Von Blohn.

Contra al privatización Los jóvenes exigen una reforma al sistema educativo que acabe con el lucro, frene la privatización de la enseñanza con un aporte estatal efectivo y que se construya con la participación de todos los actores sociales. La Universidad de Chile es la que recibe mayor aporte del Estado, y este no alcanza siquiera el 15%, en otras es tan solo del 4%, el resto es cubierto por los altos pagos que asumen los estudiantes y sus familias, que se endeudan por décadas con créditos bancarios. “La educación de mercado”,como la llaman, fue instaurada en la dictadura de Augusto Pinochet, y perpetuada durante los gobiernos de la Concertación –coalición de centro izquierda-.

El actual Gobierno de Sebastián Piñera ha anunciado una reforma que profundiza este modelo. Joaquín Lavín, ministro de Educación, ha señalado que estas movilizaciones son llevadas a cabo por “minorías modernas” y ha limitado el diálogo a temas de financiamiento, y no a políticas concretas.

Publicado en Periódico Diagonal, Madrid.

Carabinero a caballo golpea en la cabeza a estudiante

El 9 de agosto la capital presenció una nueva marcha multitudinaria en que la columna de personas parecía nunca acabar. Mayoritariamente estudiantes, pero también profesores, sindicatos de trabajadores y simplemente familias volvieron a hacerse presentes para demostrar su rechazo a un Gobierno con oídos sordos a las demandas estudiantiles y sociales en general.

Las cifras de la convocatoria siempre son contradictorias y muchas veces confusas, los organizadores estiman que 150 mil personas asistieron a la convocatoria del soleado martes. Sin embargo, una nueva cifra debería hacerse presente en los medios de comunicación, porque más allá de los detenidos que tanto encanta enumerar, los heridos producto de la violenta represión policial han comenzado a acumularse en los centros de salud. Álvaro Grunert Villegas (24 años), estudiante de cine, fue una de aquellas víctimas.

Cerca de las 15 horas, una estudiante universitaria y un escolar ingresaban a un joven con un tec* abierto en la cabeza en la urgencia de la Posta Central de Santiago, en avenida Portugal. Una camioneta de un anónimo amable los había trasladado desde la intersección de avenida San Diego con el Parque Almagro, donde había sido agredido. “Un paco a caballo me pegó un palo en la espalda y luego otro en la cabeza. Primero sentí el golpe pero no pensé que me hubiera pasado nada, luego comenzó a brotar mucha sangre. Perdí sangre al menos dos minutos hasta que la gente se percató a ayudarme”, señala Álvaro, las manchas de sangre en su ropa, cuello, brazos y manos daba cuenta de aquello.

Álvaro Grunert no era el único herido que había llegado hasta las instalaciones de Portugal, un estudiante universitario presentaba una herida en su frente tras haber recibido el impacto de una bomba lacrimógena en la cara. Otro estudiante tenía diversas contusiones en su cuerpo porque un caballo de Carabineros le había pasado por encima, un escolar de 15 años cubría con gasas, que se empapaban rápidamente, dos perforaciones en su cabeza. “Me llegó un piedrazo súper fuerte, no sabría decir quién lanzó las piedras, pero parece que estaban filosas porque se me enterraron en la cabeza”, señalaba el menor de edad que se encontraba sin la compañía de un adulto o familiar.

Transcurridas tres horas desde su ingreso, Álvaro aún no recibía atención médica por lo que decidió trasladarse a otro centro de salud. Dada la cercanía, el joven se dirigió a la urgencia de la Clínica de la Universidad Católica, en calle Marcoleta, donde le informaron que no atendían Fonasa, por lo tanto la consulta le costaba 30 mil pesos, la sutura otros 30 mil pesos y el escáner unos 180 mil pesos. A falta de 240 mil pesos, el joven aún ensangrentado y con el tec abierto decidió trasladarse al Hospital del Salvador donde fue atendido pasadas las 18 horas. Dos puntos de sutura y una impotencia tremenda fue el saldo que Álvaro Grunet pagó por asistir a una manifestación por una educación pública, gratuita y de calidad para todos en su país.

Atrás, en la Posta Central y en el resto de centros asistenciales, quedaron las otras víctimas anónimas, sin abogados que pudieran asistirlos en la constatación de lesiones y sin medios de comunicación que denunciaran sus heridas producto de la desmedida violencia policial.

Por Natalia Sánchez Mella

Estudiante de Periodismo de la Universidad de Chile

Video: Estudiante denuncia sus heridas para romper con la impunidad del actuar policial.

La despedida de la Plaza del Sol


Una crisis con más de 4 millones de cesantes llamó a los españoles a decir ¡Basta! Por casi un mes acamparon en la Puerta del Sol en Madrid y en varias otras ciudades. La prensa los llamó los indignados y el mundo conoció la gesta como el 15M. La protesta contra las políticas neoliberales en la Unión Europea  se esparció por otros países. Si bien este lunes terminó la ocupación, para el próximo 19 de Junio está llamada a la primera protesta global de los indignados.

El 15 de mayo miles de españoles se volcaron a las calles de distintas ciudades en la protesta citada por el grupo Democracia Real Ya. Bajo el llamado de “Toma la Calle”, el manifiesto de DRY circulaba por internet ya desde el 7 de marzo. Los gritos de “no nos representan”, “lo llaman democracia y no lo es” o “esta crisis no la pagamos” desbordan el ambiente de descontento de los asistentes, y de una Puerta del Sol que no daba abasto para tanto indignado.

Esa misma tarde, un grupo de 300 manifestantes decidió quedarse en la plaza, la noticia de su desalojo por parte de la policía se respondió con más acampadas en 30 ciudades. Así  se inició la #spanishrevolution y el llamado se transformó en “Toma la Plaza”.

El naciente movimiento 15M se define a sí mismo como “personas que decidimos reunirnos para seguir reivindicando la dignidad y la conciencia política y social”. Se declaran apartidistas y se organizan de manera asamblearia, horizontal y pacífica para lograr una “sociedad nueva que dé prioridad a la vida por encima de los intereses económicos y políticos”.

LA POLÍTICA DE LOS CONSENSOS

Pablo (21), portavoz del 15M en Madrid explica que “la gente en lo que está teniendo consenso es en los fallos del sistema. Prima más el capital que la persona, lo estamos viviendo con los desahucios, con los desorbitados salarios de los políticos o de los futbolistas. Lo que buscamos es que la democracia y las personas prevalezcan sobre el sistema financiero y los empresarios”.

Los ‘indignados’ tienen claridad respecto de lo que quieren cambiar, sin embargo, el cómo o el porqué reemplazarlo se ve más difuso. Las actas públicas difundidas en el sitio madrid.tomalaplaza.net reflejan un consenso de mínimos cuatro puntos que surgió de la comisión de políticas a corto plazo: Reforma electoral, lucha contra la corrupción, separación efectiva de los poderes (legislativo, judicial y ejecutivo) y mecanismos de control ciudadano hacia los políticos. Todo lo demás se encuentra aún en gestación.

En la acampada de Sol el sistema de decisión es el consenso absoluto por sobre las mayorías. Esto implica que cada propuesta debe ser aprobada en asamblea por unanimidad, y en caso de haber disensos el tema se vuelve a someter a discusión.

El profesor de ciencias políticas Carlos Taibo escribe en una columna publicada en medios alternativos que “algunas de las consecuencias imprevistas, no precisamente saludables, del procedimiento de decisión que se está aplicando en tantos lugares: Un método que, al desterrar el voto en provecho del consenso, permite prescindir, sin más, de un sinfín de propuestas que gozan de un amplísimo respaldo entre quienes las debaten. Al final, y de resultas, sólo salen adelante aquellas iniciativas que, por lógica, no suscitan controversia alguna.”
Pese a la falta de consistencia que ven algunos en el movimiento de las acampadas, el diario El País publicó recientemente una encuesta que sostiene que el 81% de los españoles está de acuerdo con el 15M y piensa que los indignados tienen razón. Este amplio respaldo responde, además de un diagnóstico compartido, al impacto que ha producido en la sociedad española su nivel de organización, su capacidad comunicativa y el uso de las redes sociales.

El campamento de Sol se convirtió en una verdadera ciudad autónoma. Las múltiples comisiones –comunicación, información, extensión, legal, propuestas, etc.- y los grupos de trabajo –política, feminismo, social y migración, medio ambiente, educación y cultura, economía, entre otros- se organizan de forma autónoma en asambleas, y sus propuestas se someten a la aprobación de la asamblea general que se realiza cada día a las 20:00 horas. Cada asamblea, como su respectiva acta, puede seguirse por internet. Para estas reuniones se elaboró un protocolo de dinamización que fija roles y lenguaje de señas para aprobar o rechazar una propuesta, con el fin de agilizar.

DE LAS PLAZAS A LOS BARRIOS, Y DE REGRESO A LAS CALLES

El revuelo internacional que ha causado el movimiento 15M, y las múltiples réplicas y muestras de apoyo en todo el mundo, demuestran la trascendencia de la #spanishrevolution. No ha sido el calor, ni las fuertes lluvias, ni la prohibición de la Junta Electoral, ni los intentos y amenazas de desalojo, sino los problemas naturales de convivencia y la necesidad de dar un paso hacia adelante lo que ha instalado la discusión de retirar los campamentos. La acampada de Barcelona en plaza Cataluña ya decidió suspender la actividad nocturna, pero con la certeza de que continuarán organizados y celebrando asambleas en los espacios públicos.

En Madrid, el giro comenzó a darse el 28 de mayo, cuando se convocó a asambleas populares en todos los barrios y pueblos de alrededor. Las asambleas de barrio han continuado reuniéndose semanalmente y replicando la organización interna de comisiones.

“Esto es algo por y para la ciudadanía y todas las personas que conforman la sociedad viven en los barrios. El hecho de trasladar esto a los barrios demuestra el continuismo”, afirma Pablo. Belén, de la comisión de barrios, concuerda con él, “los barrios son el relevo, tenemos que entregarles la posta. La idea es establecer la Asamblea Popular de Madrid”.

La acampada de Sol decidió irse de la plaza el domingo 12 de junio, pero se hizo una funa en la investidura de los cargos municipales el 11 del mismo mes, y una manifestación masiva de carácter internacional para el día 19. Las fechas dirán cuánta fuerza puede seguir demostrando el 15M de los españoles.

LA ACAMPADA DE SOL EN CIFRAS

-Abarcó más de 600 metros cuadrados.

-Integró 46 puestos de comisiones, grupos de trabajo y lugares comunes.

-La biblioteca albergó más de 1.000 libros donados.

-La guardería recibió al menos 30 niños al día.

-2 comedores ofrecieron agua y alimento de forma permanente y gratuita.

-Se llegó a más de 1.500 personas durmiendo en la plaza, en momentos álgidos.

-Los voluntarios fluctuaron constantemente, pero se estimó un piso de 300.

 

Texto y fotos 2 y 3Natalia Sánchez Mella

Fotos 1 y 4: Diego González

El Ciudadano

Tú sabes donde estás según lo que se come, y la verdad estoy harta de los bocadillos. España, les tengo una noticia; el pan engorda un montón.

Cuando me encuentro con un compatriota, un chileno, si lleva mucho tiempo viviendo en Madrid siempre llega el momento en que me dice: ¿Sabías que en Lavapiés venden empanadas chilenas? Y como yo no lo sabía, pues natural, lo busqué en internet.

Empanada de pino

Escribo “empanadas chilenas Lavapiés” y ahí está, El Obrador de Rosi, en el primer resultado de búsqueda. Leo algo sobre la historia de Rosi, que lleva mucho tiempo en Madrid, que hace pedidos a domicilio, que hace pedidos muy grandes, en fin, que vende muchas empanadas.

Cuando sales del metro Lavapiés, estás realmente muy cerca de la pastelería de Rosi. La escalera de la única salida del metro te deja justo en la dirección equivocada, pero si giras a la derecha y subes levemente la mirada verás un letrero que versa “Calle de Argumosa“. Según el mapa de internet, estoy cerca de Rosi.

Cruzo a la acera contraria, donde están estacionadas las motos de mucha gente. Los estacionamientos en Madrid son todo un tema, pero no el de esta crónica. Sigo por Argumosa a paso firme, abriéndome camino entre las mesas de las terrazas donde gente de todos los tonos de piel y en diversidad de idiomas beben jugos, cervezas y helados. Las terrazas están todas llenas, y por la acera de enfrente lo mismo, y luego dicen que este país está en crisis. Me pregunto si Rosi venderá menos empanadas en estos tiempos.

Cuando de pronto se acaban las mesas con conversaciones alegres y los vestidos de fiesta se toman los escaparates de las tiendas, sabes que estás llegando a la Calle de la Sombrerería, donde Rosi aguarda con esas empanadas de pino al horno.

¿Quién le pondrá los nombres a las calles? Aquí de sombrererías, nada. Más bien una mueblería y luego sólo pisos de vecinos, y allí, a mitad de cuadra, justo bajo la tercera farola del alumbrado público, está el pequeño letrero de rojo oscuro y letras blancas donde se lee “Pastelería Obrador de Rosi, empanadas”.

Mientras más cerca estoy de Rosi, más evidente es la diferencia entre Calle de la Sombrerería y Calle de Argumosa. No hay mesas ni gente, y lo que más se oye es el trinar de algún pajarito de jaula que seguro que a los vecinos los vuelve locos.

Rosi definitivamente es una chilena de tomo y lomo, porque afuera de su pequeña pastelería ha tenido la osadía de ofrecer pastel de choclo, y aquí los nativos simplemente lo llaman maíz. ¿Cuántos españoles habrán probado el pastel de choclo? Me muero por preguntárselo a Rosi, pero no se va a poder.

Si algo aprendí de Rosi en este día, es que Rosi es una mujer que cierra su negocio antes de las ocho de la tarde.

**Texto escrito en el Taller de Periodismo 2011, del Periódico Diagonal.

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