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Reportaje publicado en la revista nacional El Periodista en su edición N°176

http://elperiodistaonline.cl/globales/2009/08/27/colegios-premilitares-en-tierra-de-nadie/

(Agosto 2009)

La otra educación superior, parte 1:

FORMACIÓN TÉCNICA, PERO DE LAS SEIS EN ADELANTE

Luego de conocer el lujo y la tecnología de las universidades cota mil, quisimos ir en busca del contraste. Tras debatirnos entre Universidades o Institutos Profesionales, optamos finalmente por un Centro de Formación Técnica. Con la decisión en nuestras mentes y el teclado en nuestras manos comenzó la cacería. El sitio web del Consejo Superior de Educación registra cerca de 85 CFTs acreditados, uno de ellos sería la víctima de este número.

Por Fabián Araneda y Natalia Sánchez

La oferta de futuros por módicas sumas de dinero es sorprendente, tanto como la creatividad para nombrar las carreras y cursos que imparten, “Auxiliar de párvulos computacional”, “Técnico superior en Orientación, Mediación familiar y social” por ejemplo.  Carreras de dos semestres, aranceles desde 19 mil pesos mensuales, cursos presenciales, semipresenciales y a larga distancia, se ofrecían a diestra y siniestra. Entre tanto vagar de un sitio a otro, dimos con el Centro de Formación Técnica CEITEC. Con el lema “proyectos de vida”, CEITEC ofrece carreras y capacitaciones. Con su dirección, una libreta y todos nuestros prejuicios en el bolsillo partimos al encuentro de lo que suponíamos sería la precarización.

Frontis Ceitec

Frontis Ceitec

Metro Toesca y luego Gorbea con Ejército, en pleno barrio de universidades privadas, se encuentra la casona. En su exterior hay una cantidad de jóvenes vestidos como si el edificio al que rodean fuera mas una disco que un CFT. Pokemones, raperos, punkies, emos y metaleros con mochila al hombro conversan alegremente. Al parecer las clases no han comenzado.

En el pequeño hall de entrada hay un par de recepcionistas charlando, no advierten nuestra presencia, o quizás no les importe. Caminamos por el pasillo y llegamos a un pequeño patio con un kiosco. Una escalera de caracol, que parece ser lo mas sólido del edificio, es el único camino para llegar a las salas. Subimos.

 En el pequeño segundo piso algo llamó nuestra atención. Una sala un tanto desordenada, con mochilas en sus asientos, tenía escrito en la pizarra una guía para la PSU. Nos miramos, ¿PSU en un CFT? No le dimos importancia. Nos quedamos en ese pasillo tomando notas y observando hasta que sonó un timbre.

 El ambiente se agitaba, los jóvenes que vimos afuera ingresaban al patio. Sopaipilla en mano subían las escaleras y entraban a las salas. Pasábamos desapercibidos. Por las escaleras empezaron a subir personajes de mayor edad, gente con perfil de profesores de colegio. Con libros de clases en mano se paraban en la puerta apurando a los alumnos más relajados y sacando a los que entraban comiendo. El olor a mostaza se sentía por todos lados, venía de una pareja completera que había sido expulsada de la sala PSU. Entre risas y garabatos, comían su alimento hasta que llegó otro personaje de edad mayor. Una mujer de rostro duro se acerca a la muchacha y le dice:

- ¿Por qué comes en horario de clases? ¿Por qué no comes cuando corresponde, que es en el recreo?

- ¡Pero si me lo compré hace caleta de rato! – responde altiva la muchacha.

- ¡No me hablas así! ¿Qué te crees tú?, una anotación y te vas. Mucho cuidado conmigo. No seas rota. Dame tu nombre – sentencia la mujer.

La joven solamente ríe y no responde. La mujer se ofusca y le pide el nombre al profesor.

 

Dos por uno, más uno = CEITEC

 Tras el incidente, ella advierte nuestra presencia. Nos mira de pies a cabeza y extrañada nos pregunta: ¿Ustedes de qué clase son? Le explicamos que de ninguna, que somos estudiantes de la Universidad de Chile y que estamos visitando CFTs para una investigación. El solo hecho mencionar la casa de Bello produjo un cambio de actitud. La mujer, ya mucho más curiosa que agresiva, nos explica que allí no puede entrar cualquier persona porpatio Ceitecque al Colegio asisten alumnos en riesgo social. ¿Colegio? Le preguntamos a qué se refería y la respuesta fue una sorpresa de proporciones. “Hasta las cinco de la tarde es el Colegio Altazor -un 2 por 1- y a las seis comienzan las clases del CFT”.  Recién pudimos comprender porqué todo hasta ese minuto parecía un jeansday de la escuela, efectivamente lo era.

La mujer se llamaba Marta Godoy y resultó ser la subdirectora del Colegio. De manera inevitable le expulsamos todas nuestras preguntas atragantadas, así nos explicó que no siempre la cosa fue así. El Colegio funciona desde el año 2001, cuando empezaron con un sólo curso de puros adultos. Hoy los cursos ya son 11 y sus alumnos puros jóvenes con la rebeldía propia de aquellos que la sociedad margina. La señora Marta nos aclaró también que los alumnos del Colegio con la gente del CFT jamás se topan. Antes que lleguen los segundos, el lugar se deshabita y se asea por completo. ¿Y los profesores, son los mismos?, preguntamos. -No, sólo algunos se repiten, los de castellano y matemáticas, pero los directores de carrera son todos profesionales. El de Técnico jurídico es un abogado, el de Mediación familiar y social, un sicólogo, y así.

Continuamos la conversación por un rato. La señora Marta se lamentaba de tantos pesares. “Nosotros nos esforzamos por mantener el lugar acogedor. Si te fijas está todo limpio, ordenadito, los baños están impecables, pero aquí los chicos vienen a cualquier cosa, menos a estudiar. Hacen lo que quieren, llegan a la hora que quieren. No es fácil, la cosa no es fácil”. Su voz sonaba triste, preocupada, pero por sobretodo resignada. Tras el breve instante de desahogo, de un momento a otro volvió a su realidad. Los dejo -nos dijo-, y se marchó. Luego descubrimos que el apellido Godoy se repetía en distintos cargos académicos y administrativos, lo que explicaba en gran medida el ambiente familiar de todo el sitio.

Nos sentamos en unas sillas del patio. Todo volvía a ser tranquilidad. Se escuchaban a lo lejos las voces de profesores y las risas y burlas de los alumnos. Observamos alrededor y con nostalgia pensamos en nuestra época de colegio, con los mismos auxiliares vestidos de cuadrillé caminando de aquí para allá. Volvimos al pasillo y encontramos otra escalera. Cada peldaño rechinaba en nuestros oídos y evidenciaba la realidad de un edificio que no desea morir. Un edificio con olor a historia.

Caminando en ese pequeño segundo piso llegamos a la biblioteca. Chiquita, acogedora y con un par de personas. Tomábamos fotos y nos dábamos vuelta, pero no advertían nuestra presencia. Había una galería con libros, cuatro computadores y al otro lado una fotocopiadora y un cartel impreso que decía: Ahora en tu biblioteca, Wifi acceso gratis, que sonaba como una ironía cruel.

 Paseamos un momento por salas vacías, ya sin mucho que decirnos. Lo habíamos visto todo. Poco importaba que no hubiesen empezado las clases del CFT, no era lo más importante. Bajamos las escaleras, otra vez nadie advirtió nuestra presencia. Volvimos al hall, caminamos a la puerta y salimos a la calle.

 Miramos nuevamente la fachada del edificio. El logo de Altazor en la puerta por fin nos hizo sentido. Subimos la mirada buscando en la publicidad alguna evidencia de que en ese edificio se hicieran clases 2 por 1. Nada. ¿La razón?, quién sabe. El cartel de la oferta académica versaba “Carreras con futuro”. Inevitable pensar en el futuro de aquellos jóvenes, cuántos de ellos realmente alcanzarían una de esas carreras, nadie lo sabe.

 Vinimos buscando un CFT, precarización, absurdas ofertas de estudio y nos fuimos con la grata imagen de una familia que, a pesar de su lucro, trabaja para que jóvenes puedan sacar con esfuerzo -y no exentos de problemas-, su cuarto medio.

Louise Dahl-Wolfe, fotógrafa estadounidense:

MODA CONTEMPORÁNEA CON LENTE DE MUJER

Una de las preguntas existenciales de la fotografía de moda es por qué tan pocas mujeres se dedican a ella. ¿Será que el mundo de la moda es en su esencia un oficio machista?, ¿será que las modelos piensan que una mujer hará mayor hincapié en sus defectos? Nadie lo sabe a ciencia cierta. Pero lo que si se sabe es que existen y dan que hablar o, en este caso, que observar. Louise Dahl-Wolfe es una de ellas, y una de las grandes.
Por Natalia Sánchez Mella

Es poco el reconocimiento que su nombre produce en comparación con el legado que dejó. Dahl-Wolf fue una de las pioneras en la fotografía de moda contemporánea y muy innovadora en sus técnicas. Las primeras experimentaciones con luz natural y la incorporación de ambientes -al aire libre y en lugares lejanos- en la fotografía publicitaria son de su autoría, incluso se le reconoce como la gestora de la moda “medioambiental”.

SU ORIGEN

Emma Louise Dahl nació en San Francisco en 1895, dentro de una familia de padres noruegos que habían migrado a los Estados Unidos. A los 19 años comenzó sus estudios de arte -pintura, dibujo gráfico- en California en la Escuela de Bellas Artes (actualmente el San Francisco Art Institute), durante seis años. Además en 1923 Louise estudió diseño, decoración y arquitectura en la Universidad de Columbia, Nueva York.

En una época donde las oportunidades para la mujer eran escasas (Estados Unidos aprueba el sufragio femenino recién en 1920), que Louise pudiera acceder a carreras universitarias habla de un origen acomodado, por decirlo menos. Así, Dahl se desempeña como diseñadora y decoradora varios años antes de dedicarse a la fotografía que la lanzaría a la fama.

A sus 33 años de edad, en 1928, Louise conoce al escultor Mike Meyer Wolf y se casa con él en San Francisco. De su marido Dahl-Wolfe no sólo adoptó el apellido, sino que es también el responsable, en gran medida, de muchas de las escenografías inmortalizadas por el lente de su esposa.

SU FOTOGRAFÍA

Como tantos del oficio en esa época, Louise comenzó a incursionar en la fotografía tras las críticas de su desempeño como pintora. Sus profesores acusaban su trabajo de frívolo. Sus primeros encuentros con el lente datan de 1926, sin embargo, es en la década del 30 cuando se consolida como fotógrafa profesional y destaca sobremanera su trabajo en la revista Harper’s Bazaar, junto a la editora de moda Diana Vreeland.

Desde 1936 y hasta 1958 su trabajo estuvo vinculado a la mencionada revista Harper’s Bazaar. Allí publicó alrededor de 86 portadas, más de 600 fotografías en color y miles de fotografías en blanco y negro. Su particular estilo modernista marca en absoluto las décadas del 30’ al 60’. Dahl-Wolfe fue pionera en el uso de iluminación natural en la fotografía de moda, y precursora de la fotografía de lugar en el mismo ítem. Sus locaciones comprenden distintas partes del hemisferio norte, como a su vez lugares exóticos de África y América del sur.

El basto conocimiento de la historia del arte, adquirido en sus años de estudio, derivaron en una sorprendente creatividad, donde a menudo contrapone moldeados cuerpos humanos con pinturas o esculturas famosas. Siempre destaca en su fotografía el contraste de colores respecto a la modelo, el decorado y el traje.

Sin embargo, Louise prefería los retratos por sobre la fotografía de moda que la inmortalizó. Para la misma revista Harper’s realizó innumerables retratos a personajes de la época. Entre ellos se encuentra el cineasta Orson Wells (1938), la escritora Carson McCullers (1940), el diseñador Christian Dior (1946), el fotógrafo Cecil Beaton (1950), y el periodista Edward R. Murrow (1953). También se le atribuye a Dahl-Wolfe el descubrimiento de la actriz Lauren Bacall, quien realizaría con ella sus primeros trabajos como modelo antes de triunfar en la industria Hollywoodense.

 

LOUISE DAHL-WOLFE PARA LA POSTERIDAD

Tras su paso por Harper’s y hasta su jubilación en el año 1960, Dahl-Wolfe se desempeñó como fotógrafa independiente para las revistas Vogue, Sports Illustrated, y otras publicaciones periódicas. Su legado en estilo se aprecia en las influencias posteriores que se observan en fotógrafos como Horst, Richard Avedon e Irving Penn. Louise vivió muchos de sus últimos años en Tennessee, pero murió en Nueva Jersey de una neumonía en 1989.

Su nombre figura entre las grandes fotógrafas y también entre las pioneras artistas estadounidenses. Sus obras se muestran en infinidad de exposiciones itinerantes y se encuentran, a su vez, de manera permanente en el Museo Nacional de Mujeres en las Artes de Washington, y en diversos museos de arte y fotografía contemporánea de ese país, como a su vez se pueden apreciar algunas de sus colecciones en distintas galerías de Internet.

Y como no todos podemos viajar a aquellos célebres museos en Estados Unidos, la obra de Louise Dahl-Wolfe se encuentra reunida en un maravilloso libro titulado Louise Dahl-Wolfe : A Photographer’s Scrapbook, publicado en 1984.

Dahl-Wolf pensaba que la fotografía es un arte de la luz, que la cámara realmente podía pintar con la luz. Los reflectores con luces y lo que reflejan permite controlar la calidad de las formas y construir, poniendo de manifiesto una composición. Es precisamente allí donde está su mayor legado en la fotografía de moda hasta nuestros días, donde la composición es en sí misma belleza y elegancia.

 

Historias laborales

LAS MANOS DE LA CIUDAD

Manos ásperas y ajadas por los años de trabajo, cada rasgo del rostro curtido por el sol y la resequedad del polvo en la faena. El semblante cansado y la mirada firme, más firme que los cientos de edificios, canales, puertos, industrias o puentes que levantan día a día. Son ellos, los reyes del piropo, los del casco y la excavadora, los únicos y verdaderos creadores de las riquezas del país.

Pese a ello, el sector obrero de los más golpeados laboralmente. Las medidas de seguridad son precarias y no se condicen con el riesgo al que exponen sus vidas. Las instalaciones de servicios higiénicos, de higiénicos no tienen nada. Su jornada de máximo 8 horas diarias dista mucho de ser una realidad, y para qué hablar de su estabilidad laboral cuando los contratan sólo por obra o faena. En el 2008 murieron más de 35 obreros, más de 35 almas que lamentar.

Sin embargo, los chicos de la Constru avanzan a paso firme en su organización sindical. El pasado 4 de Abril, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Construcción (SINTEC) celebró el lanzamiento del periódico “El Andamio”.

La histórica publicación, que se fundó por primera vez en 1927 y se editó gratuitamente hasta 1972, está orientada a fomentar y dar a entender la importancia de estar unidos y organizados. Con notas sencillas y explicativas plantea la democracia directa, el carácter federalista, la autonomía absoluta de partidos u organizaciones externas y la solidaridad de clase entre sus pares. Además, expone alentadores avances como los del bullado caso “Costanera Center”, u otras empresas como Baldosas Atrio donde antes “afiliaban a un compañero y les despedían tres”.

Jorge Hernández, presidente del SINTEC, sabe que el sindicalismo nace de la necesidad, y que “la única manera de mejorar las condiciones laborales es por medio de la movilización y la lucha”. Así lo constata Hugo Carter, un veterano de la organización sindical, de aquellos viejos del Cuero y Calzado -que se codeaban con Clotario Blest-. Carter recuerda que “la emancipación de los trabajadores, es tarea de los trabajadores”. Bien lo saben los jóvenes de la Red de Hip Hop Activista –también trabajadores de la construcción- que amenizaron el evento con sus versos tan rapeados como concientizadores, junto a otros compañeros del Sindicato de trabajadores de las micros que hicieron lo suyo con una presentación de títeres.

“El Andamio” espera tener un tiraje de 6.000 ejemplares cada tres meses, y ser, como su nombre lo dice, un pilar para escalar hacia la búsqueda de un tarifario nacional mínimo por oficio, la reducción de la jornada laboral y la derogación del Artículo 305 del Código del Trabajo que prohíbe la negociación de trabajadores contratados por obra o faena. En palabras de Hernandez, “la publicación del diario es una forma de defenderse frente al abuso de la patronal (…) porque cuando te amenazan el pan de cada día con despidos, la crisis, o el cese de las obras, eso es terrorismo patronal”.

Por Natalia Sánchez

Feria de las pulgas

Feria de las pulgas

 

El área verde más popular de Santiago 

PARQUE FORESTAL, “EL FORE” PARA LOS AMIGOS  

Feria de las pulgas, hamburguesas de soya, tambores que dan vida a danzas africanas, cubos de fruta natural, malabaristas de toda clase, acrobacias en tela, dobladitas con queso, teatro callejero y mucha marihuana y cerveza reúnen domingo a domingo a toda la fauna juvenil capitalina en torno al museo de Bellas Artes, que parte al Parque Forestal por la mitad. El río Mapocho bien lo sabe.

 
El  Mapocho, que atraviesa la capital de este a oeste con su omnipresencia, por un momento no está solo. Un pequeño pulmón en la contaminada cuenca santiaguina lo acompaña por un interesante tramo. Si se camina firme y derecho y se atraviesa el Parque Forestal, “el fore” para los amigos, la Estación Mapocho y el popular Mercado Central se ven las caras con la afamada Plaza Italia, rotonda que da vida a protestas y celebraciones, donde termina el centro y comienza la comuna de Providencia, las casitas del barrio alto. Allí, en el forestal, es donde todo confluye, es el mayor centro cultural y de esparcimiento público que nace y muere espontáneamente todos los domingos del año.
Escultura de Botero

Escultura de Botero

 Fernando Botero jamás habría pensado al donarlo al Museo de Bellas Artes que su caballo, aquella escultura rolliza de figura equina del particular estilo de Botero, se convertiría en el mayor punto de encuentro de punks, lanas, visual, homosexuales, vegetarianos animalistas, hardcore, pokemones, otakus, volaos y comerciantes varios. Y es que aquí todos hacen suyo este espacio, y familias completas visitan este fenómeno urbano donde la comida, la música, la danza, el malabarismo, el teatro, el arte, el comercio y el simple y necesario gusto de reunirse llenan de colorido la monocromática vegetación.

 La feria es lejos la columna vertebral de todo el asunto. Desde cientos de jóvenes que salen a juntar fondos vendiendo sus pilchas viejitas, hasta jóvenes e intrépidos diseñadores que ven en el fore la mejor vitrina para sus creaciones, que no superan en precio los dos mil o tres mil pesos.

Discos de toda la música alternativa habida y por haber, como también los hits populares y los taquilleros estrenos de la cartelera hollywoodense conviven junto a los clásicos del cine arte. Libros, boletines, pasquines y publicaciones independientes conforman la oferta literaria. La gastronomía es diversa, cubos de fruta natural, tortas, pasteles, panqueques y empanadas vegetarianas, jugos, y las más populares y consumidas hamburguesas de soya, que sólo podrían competir con las económicas dobladitas con queso. Hasta antigüedades se encuentran en esta feria donde, un par de zapatillas pueden costar dos mil pesos y unos aritos artesanales tres mil. 

Sin embargo, el Parque Forestal ya no es lo que era antes. Estos domingos el jolgorio juvenil se ha visto reemplazado por la policía uniformada. “Hace como cuatro semanas quedó la cagá -explica una voluptuosa joven vecina del sector- llegaron los “pacos”, entraron en una micro al parque y se los llevaron a todos detenidos”. La acción de Carabineros es una orden municipal del mismo alcande Raúl Alcaíno. Esta medida, junto a un proyecto de enrrejar el parque, están motivados por los reclamos de los vecinos del sector respecto al desorden, la suciedad y el olor a orina que impregana el vecindario. Sin embargo, jovenes que residen en las cercanías del parque y que participan de la feria cultural dominguera aseguran que estos problemas podrían solucionarse facilmente con baños públicos y más basureros. Sólo el tiempo verá cuanto dura el estado de sitio que vive actualmente esta área verde donde los jóvenes se reúnen, comparten, se recrean, generan ingresos, crean cultura y conviven sin peleas ni rencillas.

 

(Julio de 2008)

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