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Archive for 20 marzo 2009

Feria de las pulgas

Feria de las pulgas

 

El área verde más popular de Santiago 

PARQUE FORESTAL, “EL FORE” PARA LOS AMIGOS  

Feria de las pulgas, hamburguesas de soya, tambores que dan vida a danzas africanas, cubos de fruta natural, malabaristas de toda clase, acrobacias en tela, dobladitas con queso, teatro callejero y mucha marihuana y cerveza reúnen domingo a domingo a toda la fauna juvenil capitalina en torno al museo de Bellas Artes, que parte al Parque Forestal por la mitad. El río Mapocho bien lo sabe.

 
El  Mapocho, que atraviesa la capital de este a oeste con su omnipresencia, por un momento no está solo. Un pequeño pulmón en la contaminada cuenca santiaguina lo acompaña por un interesante tramo. Si se camina firme y derecho y se atraviesa el Parque Forestal, “el fore” para los amigos, la Estación Mapocho y el popular Mercado Central se ven las caras con la afamada Plaza Italia, rotonda que da vida a protestas y celebraciones, donde termina el centro y comienza la comuna de Providencia, las casitas del barrio alto. Allí, en el forestal, es donde todo confluye, es el mayor centro cultural y de esparcimiento público que nace y muere espontáneamente todos los domingos del año.
Escultura de Botero

Escultura de Botero

 Fernando Botero jamás habría pensado al donarlo al Museo de Bellas Artes que su caballo, aquella escultura rolliza de figura equina del particular estilo de Botero, se convertiría en el mayor punto de encuentro de punks, lanas, visual, homosexuales, vegetarianos animalistas, hardcore, pokemones, otakus, volaos y comerciantes varios. Y es que aquí todos hacen suyo este espacio, y familias completas visitan este fenómeno urbano donde la comida, la música, la danza, el malabarismo, el teatro, el arte, el comercio y el simple y necesario gusto de reunirse llenan de colorido la monocromática vegetación.

 La feria es lejos la columna vertebral de todo el asunto. Desde cientos de jóvenes que salen a juntar fondos vendiendo sus pilchas viejitas, hasta jóvenes e intrépidos diseñadores que ven en el fore la mejor vitrina para sus creaciones, que no superan en precio los dos mil o tres mil pesos.

Discos de toda la música alternativa habida y por haber, como también los hits populares y los taquilleros estrenos de la cartelera hollywoodense conviven junto a los clásicos del cine arte. Libros, boletines, pasquines y publicaciones independientes conforman la oferta literaria. La gastronomía es diversa, cubos de fruta natural, tortas, pasteles, panqueques y empanadas vegetarianas, jugos, y las más populares y consumidas hamburguesas de soya, que sólo podrían competir con las económicas dobladitas con queso. Hasta antigüedades se encuentran en esta feria donde, un par de zapatillas pueden costar dos mil pesos y unos aritos artesanales tres mil. 

Sin embargo, el Parque Forestal ya no es lo que era antes. Estos domingos el jolgorio juvenil se ha visto reemplazado por la policía uniformada. “Hace como cuatro semanas quedó la cagáexplica una voluptuosa joven vecina del sector- llegaron los “pacos”, entraron en una micro al parque y se los llevaron a todos detenidos”. La acción de Carabineros es una orden municipal del mismo alcande Raúl Alcaíno. Esta medida, junto a un proyecto de enrrejar el parque, están motivados por los reclamos de los vecinos del sector respecto al desorden, la suciedad y el olor a orina que impregana el vecindario. Sin embargo, jovenes que residen en las cercanías del parque y que participan de la feria cultural dominguera aseguran que estos problemas podrían solucionarse facilmente con baños públicos y más basureros. Sólo el tiempo verá cuanto dura el estado de sitio que vive actualmente esta área verde donde los jóvenes se reúnen, comparten, se recrean, generan ingresos, crean cultura y conviven sin peleas ni rencillas.

 

(Julio de 2008)

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El presente y futuro del panorama estudiantil

JUNTEN MIEDO: SE VIENE LGE VERSIÓN UNIVERSITARIA

 

Las cartas están echadas. Si durante el año 2006 la LOCE se llevó todas las pifias, en el transcurso de los años siguientes la propuesta del gobierno fue todavía peor. Sí, nos referimos a la LGE. A pesar de su aprobación, tanto para el presente año como los venideros, el desafío universitario radicará en cómo enfrentar una nueva Ley para la Educación Superior aprendiendo del camino recorrido. Hay cosas que no debemos olvidar y errores que no podemos volver a cometer.

 

Por Natalia Sánchez y Federico Huneeus

 

Ni las movilizaciones estudiantiles, ni las cadenas por Facebook, ni los osados funcionarios del Mineduc pudieron impedir que hoy, la vapuleada Ley General de Educación sea una realidad. La LGE (Ley Gobierno & Empresas S.A. para ser más sensatos), sucesora de la LOCE, será la que rija el destino de miles de estudiantes en nuestro país. Y no hay que ser Nostradamus o la “Tía Yoly” para saber que la próxima lucha negociadora se presentará con la gestación de una nueva Ley para la Educación Superior.

 

Desde distintos sectores comienzan a escucharse voces, desde tecnocracias educativas como las de “Educación 2020” hasta propuestas financieras que piden un “Nuevo trato con el Estado y sus Universidades”

 

Lo que no te mata, ¿te hace más fuerte?

Bachelet lo tenía muy claro, era ahora o nunca. No es de extrañar que la aprobación de la LGE se encontrara entre las prioridades del año en la agenda del ejecutivo. Sin embargo, no en vano la ley se revisaba en la Comisión de Educación del Senado desde Julio de 2008, y aún en los últimos días Ricardo Núñez (PS), presidente de dicha instancia, evaluaba reabrir la discusión por dudar de algunas indicaciones incorporadas, que son más de 300.

 

Dicho y hecho. Suele decirse que lo que no te mata, te hace más fuerte. La LOCE lejos de sepultarse con su derogación, vuelve más fuerte que nunca, mucho más específica, revitalizada y revestida de los mejores eufemismos políticos: toda una joyita.

 

Si se pensaba que la figura del sostenedor era deficiente y que relegaba al Estado a un mero rol subsidiario, pues con la LGE el sostenedor ya no podrá ser tan deficiente, además de 4° medio deberá haber cursado al menos 8 semestres en una carrera técnica o universitaria. Del rol del Estado, ni hablar.

 

Mariano Ruíz-Esquide, senador DC, señaló que en el documento final de la LGE “hay cuatro o cinco temas que quedaron pendientes”, uno de ellos es el lucro en la educación. Con la sensación de que nos patearon el tema de fondo, al respecto Ruíz-Esquide aclaró en Emol.cl que “el financiamiento no se ve en esta ley” y añadió que “la Ley de Superintendencia es la que va a exigir las reformas y maneras en que los sostenedores tienen que cumplir sus tareas o los requisitos para serlo”.

 

El senador Núñez lo dudó hasta último minuto; no estaba convencido si en la LGE se acaba con la discriminación a través de la selección. Aclaremos dudas. En la LGE se prohíbe la selección, pero sólo en los primeros 8 años de enseñanza (dos preescolares y seis en la etapa básica). Poco importa la discriminación y segregación social que produce la situación económica familiar, es decir la selección a través de los sistemas de Financiamiento Compartido (Ficom).

 

En otro tema, a comienzos de diciembre se envió al Congreso un proyecto que busca poner fin a la municipalización de la enseñanza. Se entregaría la administración a corporaciones de derecho público. En palabras de la ministra de Educación, Mónica Jiménez, “la iniciativa busca entregar mucha más capacidad de gestión educativa a estas corporaciones de derecho público, que van a ser de nivel local y que pueden ser unimunicipal o multimunicipal”. Sólo nos resta confiar en las buenas intenciones, aunque fuentes parlamentarias extraoficiales aclararon a Bello Público que dicha ley (sobre la municipalización) no saldrá en este gobierno, que no es más que un espaldarazo a la LGE y es probable que se retire del Congreso.

 

Esta ley deficiente y continuista no incorpora elementos que sienten bases para una educación pública real, como preferencia estatal hacia la educación pública, el fin al lucro y la transparentación de todos los gastos, ingresos y estados financieros de un establecimiento y el fin a la selección de cualquier tipo, entre otras cosas.

 

Para no ser negativos, se debe reconocer uno de los pocos aciertos de la nueva LGE; la educación preescolar. El énfasis en la educación parvularia, reconocida como la etapa de formación más importante en el niño, es tal vez la única donde el Estado asumió un rol activo y comprometido, bajo el criterio de que la educación se construye de atrás hacia delante.

Y ahora, ¿quién podrá defendernos?

 

Si el panorama mejora para los más pequeños, para los grandes será un largo proceso de discusión antes de sentar las bases para la educación superior que queremos. El 14 y 15 de enero pasados, se celebró en nuestra casa de estudios el encuentro internacional “La Universidad Pública: Desafío para el Siglo XXI”. Dicha instancia reunió a los próceres de la política partidaria y estudiantil, incluida la ministra Mónica Jiménez.

 

Víctor Pérez, rector de la Universidad de Chile, dio a conocer en el encuentro lo que se venía planteando desde algún tiempo; un nuevo trato del Estado con sus universidades. El “Nuevo Trato” plantea, en palabras de Pérez, “que al menos el Estado debe financiar el 50% de los actuales presupuestos de las Universidades Estatales. A cambio de ello, las universidades se tienen que comprometer a poner desempeños de calidad y equidad acordes con esos recursos. También es fundamental la existencia de un Fondo Especial para mantener la modernización y la actualización de toda la infraestructura y equipamiento de las Universidades, y también preservarnos como espacios públicos abiertos a todos, sin distinción de su condición socioeconómica”.

 

La tentadora opción ya tiene sus detractores dentro de los titanes de la educación chilena. José Joaquín Brunner, autor del conocido “Informe Brunner de la educación chilena”, sentenció en una columna publicada en La Tercera que “el Nuevo Trato que algunas universidades estatales reclaman del gobierno, es, a no dudar, una mala idea de política pública. En vez de hacerse cargo de las dificultades del financiamiento de la Educación Superior en su conjunto, se limita a reivindicar un mayor aporte para una categoría de universidades sin más fundamento que el hecho de ser estatales.”

 

Por el contrario, tanto el senador Adolfo Zaldívar como el candidato presidencial del PRSD, José Antonio Gómez, se mostraron a favor del Nuevo Trato, incluyéndolo este último en su programa electoral. El rector Víctor Pérez, en una entrevista concedida a Radio Concierto, hizo un llamado a los candidatos presidenciales a pronunciarse en el tema. Para los universitarios sin duda será un año de definiciones, donde las urnas tendrán que ver con el futuro profesional, el tipo de oportunidades y el tipo de desarrollo que quiere el país.

 

Lecciones:

De la LGE aprendimos que hubo un proceso político, que se dio en el Consejo Asesor, separado del social. No podemos permitir esto en un proceso de Educación Superior. Una posible solución sería impulsar la ley que permite las iniciativas ciudadanas de ley.

 

La discusión de fondo no es sólo de leyes, ni de mayor financiamiento, se requiere una transformación social y cultural que surja desde la calle, de la organización ciudadana. Una organización estudiantil bien direccionada, que sume actores sociales es lo que hay que construir.

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Desde las antípodas de la educación chilena

 

Ley GE: Gobierno & Empresas S.A.

 

La educación chilena ha transitado por diferentes modelos educativos, determinados a partir del rol que el Estado ha tomado en cada uno de ellos, conformando un experimento educativo extraño como el “particular subvencionado”, reconocido a nivel mundial por ser inexplicable. Cabe preguntarse, ¿cuál es el rol que desempeña el Estado en la educación de hoy? Los antecedentes remiten a una educación “descentralizada” en base a la municipalización. Un marco legal que privilegia la libertad de enseñanza por sobre el derecho a la educación, donde el sistema de financiamiento a través de subsidios y el sistema administrativo de sostenedores relega al Estado a un rol nada más que subsidiario. Es decir, 35.000 pesos por alumno y ¡usted, buen sostenedor, eduque como quiera, o como más le sea rentable!

 

Por Erick Valenzuela Azzis y Natalia Sánchez M.

 

Durante el 2006, tras la revolución pingüina, se abrió públicamente la discusión sobre la Ley Orgánica Constitucional de la Enseñanza (LOCE), lo cual derivó en la creación de un Comité Asesor de la Educación, del que se bajarían posteriormente profesores y estudiantes por las malas condiciones del diálogo y los avances. Quedó tan solo en manos del gobierno y sus secuaces dueños de establecimientos la redacción final del documento más bullado del último tiempo, conocido como: LGE, Ley General de Educación.

 

La LGE es una ley marco. “Esta ley define los principios rectores de todo el sistema y permite dar la claridad interpretativa a ciertos códigos normativos por medio de ésta, (…) además regula las instituciones centrales del fenómeno educativo”, señala Eric Palma, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, especialista en Historia del Derecho y Magíster en Educación.

 

Desglosando parte por parte, el proyecto de ley presenta varias modificaciones que pudiesen mejorar ciertos aspectos tangenciales, pero la estructura sobre la cual se sostiene la educación chilena, estampada en el último legado de la dictadura militar que desplaza a la educación a un mero bien de consumo; la LOCE, permanece inalterada, lo que se traduce en mala calidad, inequidad y segmentación socioeducativa.

 

Educación parvularia

 

El énfasis que se le ha dado a la educación parvularia, entendiendo como deber del Estado el garantizar el acceso a una educación pre -escolar, sin duda ayuda a la formación basal de los estudiantes. Mario Sobarzo, investigador del Observatorio Chileno de Políticas Educativas (OPECH), agrega, “Creo que es muy positivo que el Gobierno de Bachelet haya puesto énfasis en la educación pre – escolar, pero en la educación media, básica y en la universitaria persiste la crisis”.

 

El Giro único y la Superintendencia en Educación

 

Dentro de los ejemplos que reafirman el lucro en la educación, se encuentra el giro de los sostenedores. Con la LOCE, este punto no era tratado, y las ganancias generadas en los colegios podían reinvertirse en cualquier tipo de negocio. A partir de la nueva cláusula, los sostenedores deberán tener un giro único en educación: “Con un solo rut, con un solo giro, los mecanismos de control son mucho más expeditos”, señala Eric Palma.

 

Esta idea del giro único viene reafirmada, además, por la Superintendencia en Educación. Esta entidad deberá fiscalizar el cumplimiento del rol del sostenedor, saber que se hace con las platas. En definitiva, mejorar la transparencia. Sin embargo, que los mecanismos de fiscalización sean más expeditos no garantiza necesariamente que no se desvíen y reinviertan fondos, como sucede con la Superintendencia de Isapres o de AFP. “El prohibir lucrar con fondos públicos, debería ser el fundamento de base de un sistema democrático (…) es el lucro lo que genera la desigualdad educativa”, agrega Mario Sobarzo.

 

La “no discriminación”

 

Este punto se aborda desde una nueva perspectiva. Se prohibirá la selección tan solo en los primeros ocho años de formación, esto quiere decir, dos años de educación parvularia, más seis años de educación básica.

 

Podemos notar que los “colegios emblemáticos” no son tocados, ya que su formación comienza a partir del séptimo año de educación básica. Por conclusión, cualquier “manzana que pueda echar a perder el cajón”, no ingresará a la elite emblemática porque seguirán para ellos rigiendo los mismos criterios de selección.

 

Por otro lado está el factor económico, a través del Financiamiento Compartido (Ficom) que se pide por concepto de “Centro de Padres”, que seguirá siendo preponderante como factor de selección. Si a ello le agregamos el “proyecto educativo” de los colegios, entenderemos que la ideologización también se utilizará como selección. “Tenemos un doble sistema de discriminación legitimado, como si fuera un modelo distinto. Ese es el sofisma sobre el cual se construye la Ley General de Educación” agrega Mario Sobarzo.

 

Una de las consecuencias más radicales que genera la discriminación, es pasar por encima del derecho a la educación y generar una grave segmentación socioeducativa. En palabras de un Informe elaborado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) en el año 2004, el sistema educativo está “concientemente estructurado por clases sociales”, fomentando las desigualdades de origen de los estudiantes. Lo que existe en Chile, y se legitima a través de la LGE, es libertad de selección de parte de los establecimientos y no libertad de enseñanza.

La creativa figura del sostenedor

Uno de las incorporaciones más notables de la LOCE, fue la figura del sostenedor, limitando al Estado a un rol subsidiario, facilitando recursos que sin una conducción adecuada, es dinero mal gastado. De ello hay casos emblemáticos como el de los Colegios Britania de Renca, Puente Alto y La Florida, donde su sostenedor Manuel Hidalgo Pérez había escapado con los dineros del pago de los sueldos de profesores y la mantención de los establecimientos. Los Colegios debieron cerrar tras su mala gestión.

 

La LOCE, exige solamente que el sostenedor tenga el 4to año de educación media rendido. Mientras que la LGE pide como mínimo 8 semestres cursados de alguna carrera técnica o universitaria, además de un capital mínimo y no haber sido condenados por algún delito.

 

 

Lo que hace la LGE es reafirmar la figura del sostenedor bajo las lógicas de mercado en que se sustenta la ley, perpetuando este sistema administrativo deficiente y arbitrario. “Más que ver el mayor o menor grado académico de un sostenedor, tema que no deja de ser relevante, se debería ver cuáles son las condiciones bajo las cuales nosotros vamos a medir un buen o un mal sostenedor y esa discusión de proyecto país no se ha dado”, comenta Mario Sobarzo.

 

 

La educación que queremos v/s la que nos ofrecen

 

Coalición de garantías constitucionales, quiebre epistemológico, división ideológica. La discusión que debería darse hoy es sobre cuál es el paradigma que puede ayudar en el desarrollo de la educación chilena de ahora en adelante. Que en este momento se esté discutiendo sobre el futuro educacional de las próximas generaciones no es menor y requiere de un alto grado de responsabilidad.

 

Cuando se discute el problema educativo, se contrastan dos posiciones. Por un lado los que defienden la libertad de enseñanza y por otro lado los que reclaman porque se haga practicable el derecho a la educación; la pugna entre educación de mercado y educación pública. “Si te centras en la libertad de enseñanza, se termina hablando del mercado universitario. Si te centras en el derecho de la educación, se termina hablando de las responsabilidades del Estado”, comenta Eric Palma. Son estas diferencias paradigmáticas irreconciliables las que mantienen al 90% de los chilenos educándose en condiciones injustas.

Que la educación opere con lógicas de mercado es, básicamente, que la elitización y los accesos a mayor y mejor condiciones educativas serán para aquellos que posean un alto poder adquisitivo, de esta forma se relega, se segmenta por la incapacidad de optar al derecho de la educación, a una gran mano de obra barata para perpetuar un sistema económico. “Es un círculo perverso porque los alumnos no se diferencian por su capacidad intelectual, sino por su capacidad adquisitiva”, agrega Mario Sobarzo.

 

Cuando se defiende el derecho a la libertad de enseñanza, basados en que cada persona es libre de elegir donde educarse, la pregunta que deviene inmediatamente es: ¿Podemos realmente escoger donde educarnos? Sólo la minoría de este país goza de tal privilegio. El resto se debate en colegios de las más variadas condiciones, entre Particulares Subvencionados sin Ficom, Municipales “emblemáticos” y simplemente Municipales periféricos (los únicos que no seleccionan), que se les ha grabado la consigna que sólo serán proyectos educativos exitosos, aquellos que respondan a la competitividad, a las lógicas de mercado. Las pruebas estandarizadas como el Simce y la PSU sólo establecen la competencia ideológica por un mejor “ranking”, término diseñado para medir estándares económicos.

 

De este modo, todos los colegios buscan un proyecto educativo como modo de selectividad y diferenciación. Seleccionar alumnos con un buen ranking para mejorar el ranking del establecimiento y captar más alumnos a la empresa. “Se legitima la variable ideológica para discriminar con recursos públicos (…) además se privilegia el derecho del sostenedor por sobre los estudiantes”, señala Mario Sobarzo.

 

El Estado no solo falla en el área educativa, sino en como se va segregando y seccionando todo el entrando social; generando selectividad, exclusión, discriminación. El Estado falla en su promesa y, en consecuencia, en el resto de las instituciones en que se sustenta.

 

El hablar de la Educación y enfrascarla sólo a problemas solucionados por tecnócratas de forma pragmática, es pasar por alto todo el desarrollo social de un país, en privilegio de la elite económica. Es formar material de labor, esculpido desde su infancia para ser un trabajador que ni siquiera tendrá las condiciones para sentirse digno con su labor. Ejemplo de ello es que los profesores, siendo profesionales y siendo los formadores de las generaciones venideras, reciban sueldos tan mermados.

¿Está dispuesta la clase política a generar los mecanismos que aseguren el derecho a la educación?

 

Sin duda que no. Cuando se mencionó la frase “educación pública”, en el párrafo agregado a última hora, y unilateralmente, por la Presidenta, se escandalizó a toda la derecha y varios sectores de la concertación. ¿Cómo pretendemos que existan reformas con consistencia, si las personas con la representatividad del país no tienen la voluntad de hacerlo, si la mala calidad viene desde la política?

 

La LGE está mucho mejor escrita que la LOCE, mejor argumentada. Presenta mayores exigencias a los sostenedores, crea la Superintendencia, y plantea definiciones curriculares más claras y estudiadas, más educativas. Sin embargo, mientras no existan los mecanismos para garantizar el derecho a la educación por sobre la libertad de enseñanza, éste se vuelve un impracticable. Estamos frente a una ley muerta, enfrascada en un paradigma tecnócrata, que sólo figura en las vitrinas, pero que tras ellas, no significa nada.

 

Si las soluciones no vienen desde la política, deben venir desde la gente. Se podría reemplazar la figura del sostenedor: “no veo problema en que el Estado, aplicando los nuevos modelos de gestión que se aplican en Instituciones publicas, se haga cargo de la educación” -asumiendo la idea de servicio y bienestar del usuario- “si hay un colegio que depende del Estado es porque ese colegio tiene como propósito fundamental servir de manera adecuada al usuario, como el estudiante”, concluye Eric Palma. Por otra parte, si el Estado irracionalmente no está dispuesto a destinar mayor dinero del PIB en educación, se podrían generar mecanismos de subvención con nuestros propios recursos a través de los fondos de capitalización individual.

 

Para que los cambios que buscamos en las políticas educativas fueran efectivos, habría por necesidad que cambiar, en concordancia, el sistema de políticas sociales. La mejor reforma educativa sería mejorar las condiciones de trabajo para los padres. Sin embargo, porque ahora estamos en las antípodas, es que no podremos intervenir en el curso de nuestro futuro.

 

 

(Julio de 2008)

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