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Archive for 20 mayo 2010

Un relato en vivo desde las giras de gobierno a dos días de asumir el mando

El terremoto que todos quieren ocultar

“¡Señor Presidente, señor Presidente!, abajo de nuestras casas hay gente muerta y nadie la viene a buscar. No podemos volver ahí porque el olor es insoportable”. Esas alborotadas palabras eran la bienvenida de una joven de 15 años al flamante Presidente de Chile, Sebatián Piñera, al bajarse de un helicóptero de la Fach en Dichato.

Presidente Sebastián Piñera en Dichato. Foto: GobiernoDeChile.cl

El balneario de la VIII región es actualmente una película de terror. La fuerza del mar arrasó con sus hogares, sus fuentes de trabajo, y sus recuerdos. Su dignidad está esparcida entre escombros, barro y albergues improvisados en carpas enviadas desde Medio Oriente, que se abastecen con agua que viajó kilómetros desde Copiapó.

“Señor Ministro, yo soy de Chillán, pero he pasado todos los veranos de mi vida en Dichato, esta es mi gente, y mi gente se va a morir en la calle si no llegan las mediaguas. Hasta ahora hemos resistido bien, pero el invierno nos va a matar a todos. Mi hijo de un año está en Chillán, no lo veo desde el terremoto, pero no puedo abandonar a mi gente hasta que vea la primera casa en Dichato”, decía un joven. Moreno de pelo largo recogido en un moño alto, de ropa hippienta y sucia, caminaba a paso firme junto a uno de los señores de “la parca roja”, luchando por no perderlo del alcance, hasta que logró captar su atención. Rodrigo Hinzpeter, ministro del Interior, levantó la vista del suelo y lo miró a los ojos, medio ensimismado después de ver tanto desastre en las narices, en las suelas del zapato, en la garganta seca, la tierra entre las uñas

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Representaban a los viejos partidos dentro de sus establecimientos. Eran secundarios de los llamados “liceos emblemáticos” y tenían ideologías totalmente opuestas. El año 2006, José y Catalina participaron de la Revolución Pingüina porque querían un cambio y mejorar la educación, pero nunca imaginaron lo que les podría traer de sorpresa.

por Natalia Sánchez Mella

Cuadras completas de antiguos edificios, pinturas coloniales carcomidas y salas enmohecidas albergan a miles de estudiantes de diversos estratos socioeconómicos. Todo aquel que se dirija hacia sus céntricas manzanas, en cualquiera de los dos horarios punta, conoce bien sus insignias y uniformes, y es que a “los emblemáticos” llegan como hormiguitas desde todas las comunas y direcciones de la gran capital y sus alrededores.

Salen de las estaciones del Metro marchando somnolientos cada mañana, perfectamente uniformados e identificables. Ellos; pantalón gris y polera de piqué, que puede reemplazar la tradicional camisa blanca. Ellas; jumper azul marino, que combina perfecto con sus calcetas del mismo tono que lucen cada vez más largas, a diferencia del jumper. José hacía su aparición por la estación Universidad de Chile. Catalina por Santa Ana. Línea 1 y línea 5 respectivamente, ni siquiera en eso coincidían.

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http://contintanegra.cl/2010/05/una-tal-cata-un-tal-jose/

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