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Archive for 13 diciembre 2010

Pizzas dulces

La pizza es un cultura, es un culto, es fanatismo, es una adicción. Bien saben esto los amigos de la pizzería . Es que hay que reconocer que ese nombre es una genialidad, invita a que los amantes de la pizza corramos en ordas a saciar nuestra adicción por ese trozo de masa con queso caliente e infitas combinaciones posibles.

Por ese sector de Av. Providencia, entre Tobalaba y Pedro de Valdivia, el trayecto ofrece múltiples restaurantes y varias posibilidades en el rubro de la pizza, donde es preciso destacar al menos Los Insaciables y Rocco’s Pizza, cada uno en su estilo particular. Pero lo cierto es que en materia de pizzas libres Pura Gula se lleva la precea de oro de esta humilde y glotona degustadora.

Tengo mis razones para decir lo que digo, y la principal es la variedad. Cuando uno se presenta ante un tener libre de algo, se sushi, de pizza, de lo que sea, uno sabe que sólo van a traerle un determinado tipo de comida que ni representa ni un trecio del menú que el restaurante ofrece, sin embargo, en el Pura Gula la pizza libre es una sorpresa en cada pasada. Cebollas acarameladas, champiñones, choclo a la crema, carne, pollo, aceitunas negra y verdes, tomates, anchoas, palmitos, choricillo, espinaca, jamón, son sólo algunos de los ingredientes que van llegando una y otra vez a tu mesa.

Las pizzas del Pura Gula son de la cada vez más popular masa a la piedra, y tienen un sello de ingredientes frescos que responde al origen brasileño de sus dueños, quienes crean y elaboran sus propias recetas. Otro fuerte de este restaurante de Providencia son sus pizzas dulces. Debo consefar que esto de las pizzas dulces es para mi una contradicción brutal, que ofende el profundo amor por las masas saladas, pero las pizzas dulces del Pura Gula son realmente una delicia que vale la pena probar.

El sistema es el siguiente, cuando la mesa decide que sus estómagos están llegando a un tope, avisa a su garzón que cambiará a las pizzas dulces, y la dinámica de pizza libre sigue intacta hasta más no poder. Estas preparaciones a base de chocolate y frutas son muy similares a una tartaleta, pero con la masa a la piedra que tanto está de moda por estos días.

Finalmente, otra buena razón para preferir a Pura Gula por sobre otras pizzas libres del sector, es el factor económico. Por solo 5 mil pesos se accede a esta modalidad, y si no eres adicto a las gaseosas, el precio incluye garras de jugo ilimitado. Pese a que el jugo no es de la mejor calidad, es un beneficio demasiado preciado para los que sabemos que en toda modalidad de tenedor libre, es en los bebestibles donde te pegan el palo.

Y ustedes? Tienen alguna pizzería favorita?

*Publicado en Nomnom.cl

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La cocina peruana es una eminencia en si misma que no necesita mayor presentación. La influencia oriental en sus preparaciones, conservando los ingredientes americanos es una de las claves de su éxito y exquisitez. Cuando hablamos de restaurantes de comida peruana, desde luego que surgen nombres de chef reconocidos como Gastón Acurio, de la cebichería La Mar en Vitacura -y presente diferentes ciudades del continente-, pero no este tipo de locales que me quiere referir.

En esta nota quiero hablar de un típico restaurante de comida peruana, El Ají Seco. De los tres locales que este restaurante tiene en Santiago, yo prefiero el de San Antonio #530, en ese edificio enorme en que los pisos superiores están a la venta desde que tengo uso de razón. Ese es El Ají Seco tradicional, el más espacioso, el mejor decorado, con esos pollos gigantes vestidos con trajes típicos, y si se tiene suerte, con música en vivo del flocklore peruano.

Una de las cosas buenas de El ají seco es que su menú se pasea por todos los precios, si lo que se busca es una colación del del día, la hay, como también hay platos de pollos a las brasas basntante económicos. Pero si lo que se busca es una preparación elaborada, la real tradición de sabores peruanos, el menú ofrece un largo listado de preparaciones. Entre las muchas veces en que he visitado los restaurantes de El Ají Seco, he probado varias de estas preparaciones, donde siempre la presentación es impecable y cuidadosa.

Entre mis preferidos están los “Fetuccinis saltados tres sabores” -Fetuccinis saltados con trozos de pollo, vacuno y camarones en aceite de oliva, cebolla criolla, tomates, cebollines, diente de dragón en salsa de soya y especias orientales- y su símil el “Arroz chaufa tres sabores”. Realmente una delicia que se sirve en cantidades abundantes, donde realmente la combinación de sabores es increible y la soya y las especias están absolutamente penetradas en los fetuccinis o el arroz, según el caso. La relación precio calidad, es más que justa.

Otra preparación que recomiendo a ojos cerrados en El Ají Seco es el “Pollo a la Chiclayana” -Pechuga de pollo rellena con espinacas, queso fresco y champiñones, acompañada de guarnición de arroz verde al cilantro-. Los que somos locos por el queso derretido, en esta pechuga de pollo rellena la combinación con la espinaca y los champiñones es una experiencia sublime.

Pese a sus muy bien trabajados platos de fondo, si algo se roba la película en El Ají Seco son sus salsas. Cada plato está acompañado por esas salsas condimentadas de la cocina peruana que no tienen parangón. En cada mesa se sirven por cortesía dos salsas, una bien bien picante y una vinagreta de la casa que te obliga a comer todo el pan de la bandeja untado con las salsas mucho antes de siquiera ordenar. Si algo me hace volver a El Ají Seco una y otra vez, a pesar de que su atención sea bantante lenta por la cantidad de público que tiene siempre, es esa vinagreta blanca. Mal que mal, no es problema armarse de paciencia el pedir la orden, si la espera es tan amena junto a la bandeja de pan y las salsas de cortesía.

Publicado en Nomnom.cl

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