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Pizzas dulces

La pizza es un cultura, es un culto, es fanatismo, es una adicción. Bien saben esto los amigos de la pizzería . Es que hay que reconocer que ese nombre es una genialidad, invita a que los amantes de la pizza corramos en ordas a saciar nuestra adicción por ese trozo de masa con queso caliente e infitas combinaciones posibles.

Por ese sector de Av. Providencia, entre Tobalaba y Pedro de Valdivia, el trayecto ofrece múltiples restaurantes y varias posibilidades en el rubro de la pizza, donde es preciso destacar al menos Los Insaciables y Rocco’s Pizza, cada uno en su estilo particular. Pero lo cierto es que en materia de pizzas libres Pura Gula se lleva la precea de oro de esta humilde y glotona degustadora.

Tengo mis razones para decir lo que digo, y la principal es la variedad. Cuando uno se presenta ante un tener libre de algo, se sushi, de pizza, de lo que sea, uno sabe que sólo van a traerle un determinado tipo de comida que ni representa ni un trecio del menú que el restaurante ofrece, sin embargo, en el Pura Gula la pizza libre es una sorpresa en cada pasada. Cebollas acarameladas, champiñones, choclo a la crema, carne, pollo, aceitunas negra y verdes, tomates, anchoas, palmitos, choricillo, espinaca, jamón, son sólo algunos de los ingredientes que van llegando una y otra vez a tu mesa.

Las pizzas del Pura Gula son de la cada vez más popular masa a la piedra, y tienen un sello de ingredientes frescos que responde al origen brasileño de sus dueños, quienes crean y elaboran sus propias recetas. Otro fuerte de este restaurante de Providencia son sus pizzas dulces. Debo consefar que esto de las pizzas dulces es para mi una contradicción brutal, que ofende el profundo amor por las masas saladas, pero las pizzas dulces del Pura Gula son realmente una delicia que vale la pena probar.

El sistema es el siguiente, cuando la mesa decide que sus estómagos están llegando a un tope, avisa a su garzón que cambiará a las pizzas dulces, y la dinámica de pizza libre sigue intacta hasta más no poder. Estas preparaciones a base de chocolate y frutas son muy similares a una tartaleta, pero con la masa a la piedra que tanto está de moda por estos días.

Finalmente, otra buena razón para preferir a Pura Gula por sobre otras pizzas libres del sector, es el factor económico. Por solo 5 mil pesos se accede a esta modalidad, y si no eres adicto a las gaseosas, el precio incluye garras de jugo ilimitado. Pese a que el jugo no es de la mejor calidad, es un beneficio demasiado preciado para los que sabemos que en toda modalidad de tenedor libre, es en los bebestibles donde te pegan el palo.

Y ustedes? Tienen alguna pizzería favorita?

*Publicado en Nomnom.cl

 

 

 

 

 

La cocina peruana es una eminencia en si misma que no necesita mayor presentación. La influencia oriental en sus preparaciones, conservando los ingredientes americanos es una de las claves de su éxito y exquisitez. Cuando hablamos de restaurantes de comida peruana, desde luego que surgen nombres de chef reconocidos como Gastón Acurio, de la cebichería La Mar en Vitacura -y presente diferentes ciudades del continente-, pero no este tipo de locales que me quiere referir.

En esta nota quiero hablar de un típico restaurante de comida peruana, El Ají Seco. De los tres locales que este restaurante tiene en Santiago, yo prefiero el de San Antonio #530, en ese edificio enorme en que los pisos superiores están a la venta desde que tengo uso de razón. Ese es El Ají Seco tradicional, el más espacioso, el mejor decorado, con esos pollos gigantes vestidos con trajes típicos, y si se tiene suerte, con música en vivo del flocklore peruano.

Una de las cosas buenas de El ají seco es que su menú se pasea por todos los precios, si lo que se busca es una colación del del día, la hay, como también hay platos de pollos a las brasas basntante económicos. Pero si lo que se busca es una preparación elaborada, la real tradición de sabores peruanos, el menú ofrece un largo listado de preparaciones. Entre las muchas veces en que he visitado los restaurantes de El Ají Seco, he probado varias de estas preparaciones, donde siempre la presentación es impecable y cuidadosa.

Entre mis preferidos están los “Fetuccinis saltados tres sabores” -Fetuccinis saltados con trozos de pollo, vacuno y camarones en aceite de oliva, cebolla criolla, tomates, cebollines, diente de dragón en salsa de soya y especias orientales- y su símil el “Arroz chaufa tres sabores”. Realmente una delicia que se sirve en cantidades abundantes, donde realmente la combinación de sabores es increible y la soya y las especias están absolutamente penetradas en los fetuccinis o el arroz, según el caso. La relación precio calidad, es más que justa.

Otra preparación que recomiendo a ojos cerrados en El Ají Seco es el “Pollo a la Chiclayana” -Pechuga de pollo rellena con espinacas, queso fresco y champiñones, acompañada de guarnición de arroz verde al cilantro-. Los que somos locos por el queso derretido, en esta pechuga de pollo rellena la combinación con la espinaca y los champiñones es una experiencia sublime.

Pese a sus muy bien trabajados platos de fondo, si algo se roba la película en El Ají Seco son sus salsas. Cada plato está acompañado por esas salsas condimentadas de la cocina peruana que no tienen parangón. En cada mesa se sirven por cortesía dos salsas, una bien bien picante y una vinagreta de la casa que te obliga a comer todo el pan de la bandeja untado con las salsas mucho antes de siquiera ordenar. Si algo me hace volver a El Ají Seco una y otra vez, a pesar de que su atención sea bantante lenta por la cantidad de público que tiene siempre, es esa vinagreta blanca. Mal que mal, no es problema armarse de paciencia el pedir la orden, si la espera es tan amena junto a la bandeja de pan y las salsas de cortesía.

Publicado en Nomnom.cl

Gran lomito palta mayo

Lomit’s es un restaurante de Providencia con todo el corte alemán. A pesar de tener platos clásicos en la oferta de su menú, la principal atracción son sus sándwiches, por algo se llamaLomit’s el asunto. El equipo deNomNom dispuso sus paladares, papilas gustativas y sus hambrientos estómagos a evaluar qué nos tiene para ofrecer este local de sillas y manteles de cuadrillé rojo con verde y una desmedida cantidad de plantas de plástico.

Lo cierto es que Lomit’s es un lugar acogedor, atendido por garzones de esos que llevan toda una vida, le da aires de tradición culinaria. A la hora de escoger, la oferta en sándwiches es variada; a las opciones de churrasco, lomito, hamburguesa y mechada, las secundan las de la hermosa palabra “gran”: gran lomito, gran churrasco, etc. Y sí, es que somos muchos quienes habíamos perdido la fe en un “gran”, simplemente porque ya no son lo que eran antes. Sin embargo, Lomit’s le devuelve la esperanza a los amantes del sándwich enorme.

Al llegar el “gran” a la mesa quedamos con la boca abierta y un semblante de respeto en los ojos. Un lomito palta mayo del tamaño de una pizza individual en un pan amasado especial, crujiente, tostado, abundante en palta y con el lomito en la cocción precisa, un deleite a todas luces. Pero no todo lo que brilla es oro, y el tamaño no lo es todo en esta vida. A pesar de ser considerado un ingrediente aparte, en Lomit’s no se caracterizan por ser generosos con la mayonesa, un grave error para una sandwichería, donde la anglosajona decoración auguraba una mayo casera de aquellas; el aderezo parecía más bien del supermercado.

La mechada completa, la hamburguesa especial queso, y el Barros Luco en filete comparten una buena preparación de sus carnes, pero el primero tuvo el mismo problema de la poca mayo, y el queso de los otros dos resultó ser un simple chanco derretido. Bien por las carnes, mal por los acompañantes del pan.

En cuanto a bebestibles, si busca una cerveza evite pedir un schop, son chicos y algo aguados; en ese camino, la carta ofrece una variedad de cervezas belgas, por ahí mejora el asunto. Y si de picoteo se trata, las papas fritas vienen en porción moderada, pero de aquellas congeladas de supermercado. Lomit´s pasa la pruba del paladar NomNom, pero sin muchos honores; buenos sandwichs, pero a años luz de la Fuente Alemana. Habrá que volver por una revancha, dicen que los crudos por ahí, son de muerte.

Publicado en NomNom.cl

Las Cigüeñas

Micro documental sobre la Fundación Chilena de la Adopción.

“La sonrisa de un niño es lo único que puede llenar sus vidas. El éxito laboral y el hogar perfecto no saldan la deuda biológica de sus cuerpos, su síndrome de nido vacío. Pero no todos tendrán el derecho de ser los escogidos. En ellas, las trabajadoras sociales de la Fundación Chilena de la Adopción, descansa el veredicto, el peso de determinar las familias capacitadas para ser padres y aquellas donde la cigüeña, simplemente, pasará de largo.”

Exhibido en la Revista digital “Con Tinta Negra”

http://contintanegra.cl/2010/06/las-ciguenas-madres-adoptivas/#comment-63

Un relato en vivo desde las giras de gobierno a dos días de asumir el mando

El terremoto que todos quieren ocultar

“¡Señor Presidente, señor Presidente!, abajo de nuestras casas hay gente muerta y nadie la viene a buscar. No podemos volver ahí porque el olor es insoportable”. Esas alborotadas palabras eran la bienvenida de una joven de 15 años al flamante Presidente de Chile, Sebatián Piñera, al bajarse de un helicóptero de la Fach en Dichato.

Presidente Sebastián Piñera en Dichato. Foto: GobiernoDeChile.cl

El balneario de la VIII región es actualmente una película de terror. La fuerza del mar arrasó con sus hogares, sus fuentes de trabajo, y sus recuerdos. Su dignidad está esparcida entre escombros, barro y albergues improvisados en carpas enviadas desde Medio Oriente, que se abastecen con agua que viajó kilómetros desde Copiapó.

“Señor Ministro, yo soy de Chillán, pero he pasado todos los veranos de mi vida en Dichato, esta es mi gente, y mi gente se va a morir en la calle si no llegan las mediaguas. Hasta ahora hemos resistido bien, pero el invierno nos va a matar a todos. Mi hijo de un año está en Chillán, no lo veo desde el terremoto, pero no puedo abandonar a mi gente hasta que vea la primera casa en Dichato”, decía un joven. Moreno de pelo largo recogido en un moño alto, de ropa hippienta y sucia, caminaba a paso firme junto a uno de los señores de “la parca roja”, luchando por no perderlo del alcance, hasta que logró captar su atención. Rodrigo Hinzpeter, ministro del Interior, levantó la vista del suelo y lo miró a los ojos, medio ensimismado después de ver tanto desastre en las narices, en las suelas del zapato, en la garganta seca, la tierra entre las uñas

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Representaban a los viejos partidos dentro de sus establecimientos. Eran secundarios de los llamados “liceos emblemáticos” y tenían ideologías totalmente opuestas. El año 2006, José y Catalina participaron de la Revolución Pingüina porque querían un cambio y mejorar la educación, pero nunca imaginaron lo que les podría traer de sorpresa.

por Natalia Sánchez Mella

Cuadras completas de antiguos edificios, pinturas coloniales carcomidas y salas enmohecidas albergan a miles de estudiantes de diversos estratos socioeconómicos. Todo aquel que se dirija hacia sus céntricas manzanas, en cualquiera de los dos horarios punta, conoce bien sus insignias y uniformes, y es que a “los emblemáticos” llegan como hormiguitas desde todas las comunas y direcciones de la gran capital y sus alrededores.

Salen de las estaciones del Metro marchando somnolientos cada mañana, perfectamente uniformados e identificables. Ellos; pantalón gris y polera de piqué, que puede reemplazar la tradicional camisa blanca. Ellas; jumper azul marino, que combina perfecto con sus calcetas del mismo tono que lucen cada vez más largas, a diferencia del jumper. José hacía su aparición por la estación Universidad de Chile. Catalina por Santa Ana. Línea 1 y línea 5 respectivamente, ni siquiera en eso coincidían.

Leer crónica completa en:

http://contintanegra.cl/2010/05/una-tal-cata-un-tal-jose/

Reportaje publicado en la revista nacional El Periodista en su edición N°176

Existe en Chile un Decreto de Ley que establece ciertos requisitos para el funcionamiento de una institución educativa que imparta instrucción premilitar, entre ellos la fiscalización anual por personal del Ejército y la dependencia directa del Ministerio de Defensa. Sin embargo, en dicha repartición nadie pareciera tener conocimiento de ello, según la respuesta oficial de la Subsecretaría de Guerra.

Por Felipe Ramírez y Natalia Sánchez

Leer reportaje completo en:

http://elperiodistaonline.cl/globales/2009/08/colegios-premilitares-en-tierra-de-nadie/

(Agosto 2009)